Relato nº9. Ahora los teleoperadores debemos tener un segundo empleo, que es el de televidente… porque algunos clientes piensan que les leemos la mente o algo así. Para muestra, un ejemplo de hace tiempo en el que una señora cree que practicamos la telekinesis:
Sufridora: – Registradora Pandemonium, buenos días.
Cliente: -Hola, buenas, que quería renovar el dominio… que lleva tiempo expirao y me he acordao ahora, además que no m’habéis avisao.
S: – Se le han enviado 5 notificaciones durante un mes, además de un aviso tres meses de antelación a su cuenta de correo.
C: -… ah… po no lo he visto…
S: – … (como siempre, no lo ven). Vamos a renovar el dominio, dígame el nombre, por favor.
C: – fulanitaquemalhablo.mum
S: – (le genero el pedido de renovación y le digo el precio que es más alto debido a que han pasado más de 20 días desde la fecha de expiración y que está próximo a ser borrado del registro mundial. Un rescate, que se diría)
C: – Pos no me parece justo porque no m’he acordao y no m’habéis mandao ná, y una tiene que comé… (y me empieza a contar su vida de no sé qué de su marido, de su hija… no prestaba atención. Para teléfono de la esperanza valdría más bien poco)
S: -…
C: -…
S: – Entonces… ¿quiere que le renueve el dominio o no?
C: – ¡POS CLARO QUE QUIERO, FALTARÍA MÁS, ES QUE NO HAS VISTO QUE LO HE PENSAO!
S: – Ah, que lo ha pensado, es que todavía no he desarrollado poderes telekinésicos, disculpe.
C: – Ah… bueno…
Sí joder, ahora deberé leer la mente por teléfono, para saber si una tía que me ha estado contando que tiene que comer y trabajar y que el marido llega tarde y que la hija trabaja en no sé dónde, quiere renovar o no el dominio, del cual no me ha hablado ni una sola vez desde que le dije el precio y de ahí viene toda la mandanga.
A cada cual más imbécil.
Hasta otra!